Ganadores del Concurso literario 2016

PRIMER PREMIO       

PALABRAS DESDE EL CORAZÓN, por LORENA RODRÍGUEZ CHVATAL, 4º L

    No hay nadie en la estación. Completamente vacía, solo la soledad y el silencio de la noche me acompañan, se funden en uno solo y me ofrecen una gélida caricia.

    Las oscuras y alargadas sombras que se esconden en los lugres más recónditos se proyectan en el suelo y forman figuras casi fantasmales que poco a poco se entrelazan y se difuminan hasta desaparecer.

    Creo oír lejanos susurros, pero no: es el viento que lleva dentro de sí las más profundas confesiones de aquellos que, desalentados, confiaron en él como su cómplice. Quien fuera pensamiento para viajar por el aire de nuevo hasta ti, pero sé que cualquier intento resultaría fallido: una vez más yo no sería otra cosa más que unas insignificantes palabras que, al captar tu atención, olvidarías.

    Cierro mis ojos ante un temor ciego que no entiende de barreras. Pienso que en cada esquina te encuentras tú y que, con mi pícara mirada, vas a matarme como hiciste ya una vez en esa tarde de abril en la que me mataste de amor. Fue solo un instante, un fugaz momento que el tiempo nos robó. Desde ese día supe que tus ojos alumbrarían mis pasos, testigos de mis caídas y mis errores pero siempre dispuestos a acompañarme. No sé qué pasó, sinceramente, pero dejamos que la magia se perdiese lentamente: tu mirada dejó de ser el cristalino espejo en el cual podía reflejarme para pasar a ser un simple cristal opaco que me ocultaba todo de sí mismo y del mundo, la sinceridad había desaparecido de tus pupilas, el vacío ahogaba tus pensamientos… Al final, no dejamos de ser esas flores que nacieron en primavera para morir a los pocos meses.

    Sin embargo, los recuerdos no son tan fáciles de borrar como los inocentes trazos de los niños sobre el papel: tú grabaste a fuego tus iniciales sobre mi corazón y éste, abrasado, no pudo cerrar la herida. Aún te confundes entre mis pensamientos, como la blanca espuma en el mar, como un bello recuerdo que me niego a olvidar.

    Muerdo mis labios para no hablarte, para no besarte, para no decirte una vez más esa inútil expresión “te amo”: prefiero mil veces hacer correr la sangre por mi boca si así puedo reprimir ese estúpido impulso que me invita a hablarte; una gota de sangre por cada beso furtivo cuyas vistas regalamos al sol cuando éramos unos jóvenes inexpertos que no sabían qué era el amor.

    Las lágrimas afloran en mis ojos. Si alguien pudiese ser testigo de la situación en la que me encuentro me llamaría soñadora e ilusa por desear algo que no me corresponde. He permanecido atada a una realidad que no me pertenecía, igual que ayer, igual que hoy… igual que siempre. Mis sentimientos han regido y rigen mi senda desde que tengo uso de razón, no concibo una manera alternativa de entender la vida, ese complejo concepto al que todos nos enfrentamos por culpa del destino. Sin embargo, a pesar de mi condición de ingenua enamorada, son esa clase de deseos imposibles los que mantienen viva la llama que habita en mi interior. Soy consciente de que el amor solo es un bello sueño en el que se puede dormir por siempre o una simple cabezada en medio de las tinieblas que representan la pura existencia.

    Esta noche, al igual que todas las que le precedieron, me aíslo en mi melancolía y mi secreto para encontrarme a mí misma: quiero crecer, quiero que el tren que espero me ayude a salir de mi coraza, a recorrer terrenos inexplorados, a salir de este estado de oscuridad en el que me hallo sumergida. Mientras aguardo a su llegada, dormiré: estoy segura de que cuando vuelva a salir el sol al alba e inicie un nuevo día, hará su entrada triunfal en la estación y yo seré su única ocupante.

    La gélida caricia me duerme lentamente, con la esperanza de que, tras este letargo, puedan renacer las cenizas de mi corazón.

 

 

SEGUNDO PREMIO  (tres ganadores, ordenados por orden alfabético)

 

Por LUCÍA ESTÉBANEZ LOSA, 1º BHCS

La única consecuencia

de enjaular a un pájaro

y tacharlo de libre,

es confundir una melodía

con el llanto entre los barrotes.

 

Pues, ¿qué son si no, unos labios,

más que grilletes

en la cárcel de tu ausencia?

 

Hoy solo hallo libertad

en el instante que separa

cada uno de sus pestañeos.

 

Pues ¿qué son sino, sus ojos,

más que un par de alguaciles

admirando la vigilia

de quien no puede

de la prisión de tus suspiros huir; 

su silencio, toque de queda

de mis latidos?

 

En su voz, mi despertar,

pues no hay mañana

que no maldiga aquella boca

que un día dijo

no quererme más.

 

 

 

 

CAMBIOS, por DAVID GUTIÉRREZ FERNÁNDEZ, 1º BCYT

    Hoy es un día especial, uno de esos que se da cada mucho tiempo. La gente me mira esperando un cambio, una nueva persona, un nuevo yo, algo diferente en mí. Así es la percepción de los que me rodean, no se imaginan lo equivocados que están. No producen en mí más que ansiedad, necesidad de cambiar y culpabilidad por no haberlo hecho. Mi visión por dentro es bastante diferente, todo sigue igual. Sigo siendo el mismo, no mido mi persona como ellos. El cambio es algo constante, necesario, no concibo mi vida sin él, a diferencia de los demás, que parecen apreciarlo como algo esporádico que sucede en un único día.

-          ¿Sí? -pregunto cogiendo el teléfono, volviendo a recibir la pregunta estrella del día. 

-     ¿Qué tal, como te sientes? ¿Seguro que no notas algo diferente en ti?

-          Sí, claro, cómo no –respondo impostando una vez más, invadiéndome la angustia y la sensación de ser un embustero. 

    Cuelgo el teléfono, sintiendo alivio y el deseo de no volver a recibir una llamada más.

    Odio por no querer odiar la fecha presente, días como hoy me consumen, no estoy hecho para experimentar sentimientos tan dispares. ¿Que qué día es hoy? Hoy, por si no los sabíais es el décimo séptimo aniversario del día en que nací. Mi esperado y feliz cumpleaños.

 

 

 

Por MIGUEL PERTIERRA DAS NEVES, 4º L

    Mi mano revoloteaba por encima de doradas espigas, mis pulmones exhalaban relajados la pureza del aire, captando en este momento tan solemne. Mis ojos tenían un propósito aún mayor, admirar la ansiada libertad prometida por el cielo, tan inmenso, tan inspirador.

    Me dejé caer en tan mullido hogar que era el propuesto, dejando marchar lo único valioso para mí, el tiempo. Imaginad pues el precio de tan solemne momento si era capaz de gastar lo más valioso para mí.

    Tiempo que me dará todo lo que deseo: paz, sabiduría, el abandono de toda experiencia que pueda atormentarme. El paraíso pues será un lugar idílico, pero sería un necio si creyera en todo eso, en mi alabado cielo se aproximan nubes de tormenta, que consigo traen una profunda y fría oscuridad.

    Aunque trate de correr, hasta que mi ser desfallezca seré presa de la penumbra. Y tras caer en las garras de tan ominosa tormenta seré pulverizado con la cólera de Zeus por querer ser más que un simple mortal, por querer el cielo y no conformarme con la tierra.

    Así pues seré pulverizado al nivel de las partículas más diminutas, pero es para no ser insignificantes y que los ecos de mis palabras resuenen por todos los tiempos y no desaparecer con un mísero soplo de viento que borre cualquier recuerdo de mi existencia.

 

 

TERCER PREMIO  (tres ganadores, ordenados por orden alfabético)

 

Por YERAI BOZA CORTIJO, 3º K

    Dicen que toda historia empieza con intriga, pero termina con un final feliz. Esta historia en realidad comienza con un principio feliz y acaba con un trágico final (podemos decir que acaba como la vida real en un final triste y doloroso). Os preguntaréis de qué trata esta historia, es una historia romántica en la que el chico más guapo se lleva a la chica de sus sueños.

    Todo empezó un día de Octubre, no sabría especificar el día en el que la conocí. Fue en una biblioteca de un instituto en la hora del recreo; yo subía todos los días a la biblioteca para hacer ejercicios de matemáticas, ya que era lo único que se me daba bien. Pasaron los minutos y, tras finalizar mis deberes de matemáticas, empecé a realizar los deberes de geografía e historia. Llegó una migo de otra clase: era el ´tipio chico que va de chulo por la vida y me dijo con voz de chulo: “Tú a esa tía le gustas”. Yo le respondía con una voz un poco9 menos seria, como si fuera para tomarme el pelo: “Ya…” y cuando vas a decir algo con sentido que no sea una barbaridad, entonces él se fue y  miré un poco por encima para ver si había alguien más al que yo conociera. En ese momento, me fijé en una hermosura de chica. O pensaba que sería una chica de mi clase diciendo estupideces, pero luego aquella hermosura de chica se acercó para hablarme y me dijo “hola”. Yo me quedé impactado porque ella tenía una voz angelical. Entonces yo respondí tartamudeando “Ho…Hola”. Yo siempre tartamudeaba, porque nunca había hablado con una chica.

    Después de hablar con ella pasaron las clases y yo seguía tan normal, como siempre, porque yo nunca me había enamorado, porque ella siempre me decía: “el amor es un juego de niños, que siempre te destroza el corazón”. Siempre hacía caso de lo que me decía mi madre (ya que mi padres se fue cuando yo nací y nunca volvió). Por un momento me paré a pensar en las consecuencias que tendría eso, pero mi corazón decía otra cosa.

    Al día siguiente, después de las tres primeras clases llegó la hora del recreo, regresé a la biblioteca en la que tenía pocas esperanzas de volver a verla y empecé a sacar las cosas de mi mochila y… al cabo de unos minutos ella entró en la biblioteca.

    Yo me estaba centrando en matemáticas, miré para ver quién había venido y rápidamente bajé la cabeza para que ella no me viese. Tenía los ojos azabache, el pelo oscuro y una cara delgada y radiante como el sol, podría decir que era la chica perfecta.

    Ella empezó a caminar hacia mí y entonces se sentó frente a mí, pero no hizo ninguna pregunta. Se quedó mirándome trabajar, yo me sentía bastante incómodo por la mirada que me dirigía, entonces levanté la cabeza y ella se puso a mirar la mochila en busca de sus libros, bajé la cabeza y seguí con mi trabajo. A su lado estaba otra compañera de su clase, y al otro estaba el compañero chulo que se llamaba Rubén, entonces le preguntó a la chica nueva: “Oye, ¿y tú cómo te llamas?”, ella respondió. “Mi nombre es Laura”. Entonces Rubén contestó: “Sabes… eres muy guapa” a lo que ella respondió “Gracias”. Yo contesté mentalmente: “Ay, señor, cómo le ha podido decir eso”. Entonces Rubén dijo: “¿Y tú tienes novio?”. Yo con testé en algo: “Rubén, en serio, ¿vas a contestar?”. Y él dijo: “tú te calla friki”. Yo dije: “qué pasa, tienes envidia porque yo apruebo y tú no?” Entonces él se fue de la biblioteca y yo seguí con mi trabajo, pero ella preguntó “Y tú ¿cómo te llamas?. Yo respondí “Yeari” La verdad es que no sé lo que pensaría pero algo malo seguro que no. Después de varios segundos tocó el timbre y todos regresamos a nuestras aulas, todos excepto ella, y yo, antes de irme la miré fijamente y sentí algo profundo en mi corazón al verla, como si el destino nos hubiera unido.

    Al terminar las clases ella vino hacia mí con decisión y me dijo: “perdona, ¿podría hablar contigo un momento?” Yo miré sus ojos oscuros y vi que le brillaban como las estrellas. Entonces supe que ella no me quería tener como amigo, sino como novio. Entonces le respondí: “Perdona, es que tengo… que ir a casa a limpiar”. Me sentí decepcionado al no decir lo que de verdad sentí a por ella pero supuse que era una prueba en la que yo tenía que demostrar que no era mala persona. Ese mismo día decidí cambiar por completo y ser un estudiante ejemplar: si quería ganarme el derecho a conquistar su amor tenía que cambiar, todos los días trabajaba duro sin descansar.

    Estudiando en frente de mi escritorio pensaba decirle lo que sentía al final del tercer trimestre. Cuando acabó el primer trimestre decidí seguir trabajando a pesar de haber aprobado todas las asignaturas.

    Al comenzar el segundo trimestre fui a la biblioteca como de costumbre pero casi todos los días ella tenía teatro. Yo siempre velaba por ella. A pesar del gran esfuerzo que hacía, siempre me la imaginaba estudiando en su casa y leyendo el guión de la obra. Entonces es cuando me di cuenta de que ella era mi musa.

    A decir verdad yo era el típico chaval que solo quería un futuro mejor y al que le echaran lo que le echaran nunca iba a retroceder. Fue cuando me di cuenta de que eso es el verdadero amor a una chica: no había que mirar su físico, tienes que mirar cómo es ella por dentro, si es buena persona, si es cariñosa, si te comprende, si sabe lo que te pasa. Eso para mí era el amor aunque la mitad de la gente nunca se da cuenta de qué es el amor.

    Al acabar los dos trimestres y antes de que nos dieran las notas decidí ir a ver su obra a la que todos los cursos asistieron. La verdad fui para ver su trabajo en la obra y en mi opinión era genial había chistes, risa y tristeza.

    Al cabo de unos días yo preparé una tarta para dar mis más sinceras gracias a los profesores. Eran las 11:30 y llegué un poco tarde. Mi profe de música me dijo: “Yeari, vente a clase y después de entregar las notas nos llevamos la tarta a la sala de profesores”, a lo que yo contesté: “Es… es…esto, vale”. Al darnos las notas todos se fueron. Para mí las notas equivalían a otra cosa. Entonces llegó ella y dejé la tarta justo en la mesa del profesor. Me fui de la clase y la esperé al final del pasillo, en donde las escaleras. Tras terminar la conversación, la profesora de música me llevó a jefatura yo miré atrás para verla antes de entrar en la sala de profesores. Tras dos minutos salí corriendo para encontrarme con ella y hablarle de lo que yo sentía por ella, pero no la encontré. Salí del instituto sin orgullo, pensando que ella se fue, pero tuve que esperar hasta septiembre para volver a verla.

    Y es aquí donde termina la historia en la que yo salgo perdiendo por ser un cobarde, por no decirle la verdad a aquella chica.

    Este curso, en septiembre, tuve la gran mala suerte de que no me regalaron nada en mi cumpleaños y la otra fue que me mudaba a Móstoles. Me quedé destrozado al saber eso.

    No tenía palabras para saber cómo me sentía. Antes de que me fuera tenía que hacer la última cosa: dejar de verla a ella, no hacerle caso! Tenía que evitarla! Más adelantes ella encontró un chico que la podía hacer feliz y yo empecé a dejar de lado a mis amigos/as y a comportarme como si me hubiera vuelto loco. Eso fue el principio; después todas mis notas empezaron a bajar de notables a suficientes, porque ya no tenía fuerza para seguir luchando.

    Ahora entiendo por qué la gente dice que el mundo real es una serie de engaños, corrupción y mentiras que flotan en nuestra sociedad.

    Y así es como llegamos a nuestro desenlace en el que el protagonista de esta historia acaba con el corazón roto y partiendo hacia nuevos horizontes y en el que otro personaje ocupa tu lugar como protagonista.

    Si esto es el amor, entonces no lo quiero.

 

 

 

 

LAS NINFAS DE LA DESDICHA, por MONTSE SÁNCHEZ DÍAZ 1º BHCS

Me enamoré de ti sin saberlo

Me enamoré de cada uno de tus defectos

 

Anclada a ti, como un faro a su puerto,

como una sirena a su marinero,

como la luna al duende que protege

todas y cada una de sus noches.

 

Fuiste a la única persona

a la que dejé leer mis páginas.

Aquel al que dejé descubrir

cada uno de los rincones de mi alma.

 

Te abrí las puertas de mi vida de par en par

Diste luz y esperanza a mis sueños e ilusiones

 

Me dejaste el corazón

como si de una margarita se tratase.

Te pedí que te fueras que no volvieras

Pero mi corazón te llamaba a gritos

 

¿Es que no fuiste capaz de darte cuenta?

Si con tan solo una mirada, volvía a ser tuya;

si con que me nombraras, todo mi ser bailaba;

si con tan solo un beso, mi alma acariciabas.

 

 

 

 

 

¿CÓMO DISFRUTAR DE LA NAVIDAD?, por OUMAYMA SIALI, 1º M

    Una tarde de Navidad, Pablo un niño muy bondadoso y amable se encontraba allí, pidiendo monedas en la calle.

    Sus padres no ganaban lo suficiente como para mantener una familia, sus padres casi no se encontraban en casa y por lo tanto Pablo se quedaba con sus abuelos, que lo querían mucho y decidieron ahorrar para comprarle un regalo, el más lindo que haya recibido.

    Esa tarde sus abuelos le regalaron un conjunto de ropa de alta calidad, además de eso le dieron una entrada exclusiva para una fiesta navideña donde todos i8ban elegantes con un regalo. Pablo llevó de regalo una taza que había conseguido con descuento y ahí estaba él, camino a la fiesta con su elegante conjunto que le regalaron. En la fiesta unos chicos se acercaron a Pablo y le preguntaban cómo era, dónde vivía y a qué se dedicaba, por supuesto ellos eran multimillonarios y pensaron lo mismo de Pablo. Pablo se dio cuenta de eso y respondió con mentiras insinuando ser uno de ellos.

    Así se hicieron amigos y hablaron toda la noche hasta que sus abuelos lo buscaron.

    Entonces los chicos les preguntaron a los abuelos cuándo podían visitarlo, la abuela le respondió muy amablemente la situación en que Pablo y su familia se encontraban, los chicos se dieron cuenta de la mentira de Pablo y le arruinaron su ropa y rompieron el regalo que había recibido en la fiesta explicándole que él no se merecía estar en una fiesta que no estaba a la altura de él, insultándole.

    Pablo se dio cuenta que hizo mal al mentir y llorando fue con su abuela que le esperaba en la calle, explicándole lo que había sucedido con él. Su abuela le explicó que no se puede pretender algo que no eres y le regaló un último regalo, una pista de autitos con un maletín de autos.

    Pablo cambió sus lágrimas por una sonrisa y prometió nunca más pretender ser alguien que no era y compartió sus autos nuevos con todo su vecindario y sus amigos verdaderos.

    Así Pablo y sus amigos pasaron la mejor Navidad del mundo.

 

 

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